
Las ceremonias con cacao forman parte del legado de la civilización maya y nos invitan a despertar, abrir el corazón y celebrar la vida con más presencia, amor y consciencia.
Durante miles de años, el cacao ha estado presente en las tradiciones mayas y aztecas de Centroamérica y Sudamérica. En estos rituales se vinculaba con el crecimiento espiritual, el despertar interior y la inspiración creativa. El cacao puro se considera una bebida que abre el corazón y puede favorecer una percepción más profunda, aportar claridad e impulsar el autocuidado de una forma segura y enraizada. Se utiliza en ceremonias sagradas en las que se expresan intenciones en voz alta y, tras beberlo, muchas personas sienten que les resulta más fácil entrar en un estado más positivo, soltar emociones pesadas y reforzar su conexión consigo mismas y con la energía amorosa del cuerpo.
No exactamente. El cacao que se emplea en ceremonias sabe de forma muy distinta al chocolate a la taza o al chocolate caliente habitual. Es la esencia natural de la planta. Los mismos granos se utilizan para elaborar chocolate, pero este suele contener solo un 20–30% de cacao. El cacao ceremonial se prepara a partir de granos de cacao puros, manteca de cacao y especias, añadiendo un poco de miel si hace falta, junto con agua. El resultado suele tener un sabor bastante amargo, aunque también es rico en hierro, magnesio y vitaminas del grupo B.
El cacao posee una composición extraordinariamente compleja y es una de las plantas más fascinantes que conocemos. Cuando se consume sin azúcar o con un dulzor muy ligero, se convierte en un auténtico superalimento, rico en minerales valiosos y neuroquímicos que pueden influir positivamente en el bienestar emocional y psicológico. El amargor suave del cacao ceremonial apoya el proceso de depuración del hígado y ayuda a liberar emociones con más facilidad. Los alcaloides presentes en el cacao mejoran la circulación y la absorción de nutrientes.
El cacao puede ayudar a reponer las reservas esenciales de minerales del organismo. En muchas dietas occidentales, el magnesio escasea de forma crónica, y el cacao es una de sus mejores fuentes naturales. El magnesio favorece funciones clave del cerebro, especialmente las relacionadas con la memoria y la concentración. También es importante para el corazón y la circulación, ya que ayuda a relajar los vasos sanguíneos y a reducir la tensión. Además, el cacao es rico en cromo, cobre, calcio, manganeso, zinc, azufre, hierro y fósforo.
Tomar cacao de forma regular puede favorecer el bienestar general, estimular la creación de nuevas conexiones neuronales y ayudar a incorporar más felicidad, amor y conexión en la vida cotidiana. El cacao contiene neurotransmisores y neuromoduladores que el cuerpo también produce de manera natural, como:
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