
Crecida en Costa Rica, Adriana desarrolló desde muy joven una profunda sensibilidad hacia una forma distinta de entender la sanación y el papel que esta desempeña en la vida cotidiana. Su camino en las ciencias de la sanación comenzó a los 11 años, cuando ya ejercía como practicante de reiki. Su interés por la percepción de la vida, unido a su compromiso por crear un entorno seguro y creativo para sus hijos, le permitió comprender hasta qué punto las experiencias de la infancia condicionan la manera en que vemos el mundo y respondemos a él.
Está convencida de que los niños aprenden mejor a través del juego, la libertad de elección y el espacio necesario para desarrollar sus dones naturales mientras adquieren herramientas sanas para afrontar las dificultades.
En 2008 fundó Daytime Playtime, una escuela infantil creada para ofrecer a los niños una experiencia de aprendizaje excepcional, en la que pudieran crecer y explorar entendiendo que las vivencias tempranas dejan una huella duradera en la vida adulta. Más adelante estudió psicoterapia, con especial atención a la psicología transpersonal, y amplió sus conocimientos a través de diversas modalidades de sanación, entre ellas Access Bars, biomagnetismo, constelaciones familiares, energización de luz y limpieza de sangre. Continúa profundizando en su formación mediante el estudio constante de áreas afines.
En 2016 fundó Mystic Flow Wellness Center con la intención de aportar luz y conciencia a sus clientes. Imaginó un centro acogedor que ofreciera servicios orientados a favorecer la armonía, el equilibrio y la claridad, ayudando a cada persona a avanzar hacia su máximo potencial. Adriana siente una gran pasión por mostrar cómo un cambio de perspectiva puede transformar la calidad de vida y cómo elegir la alegría, la salud y la paz puede ayudar a cada individuo a encontrarlas. Su labor se basa en guiar a otros de regreso al equilibrio y fortalecer el autocuidado para que puedan sentirse plenos.