
Adriana es una profesora senior de yoga italiana. En los meses más fríos vive en Milán, donde imparte clases en su escuela de yoga. Cuando llega el buen tiempo, se traslada cerca de sus amigos en Floripa y ofrece clases de Vinyasa, Ashtanga y Yin Yoga.
Amante de la naturaleza, de los animales y de los deportes tanto de tierra como de mar, Adriana siempre ha sentido una fuerte atracción por la belleza entendida como equilibrio entre la armonía interior y exterior. Comenzó a enseñar fitness en los años 80 y desde entonces ha permanecido fiel a la enseñanza. Para ella, la filosofía del yoga representa tanto el mayor reto como el camino más gratificante, al sumar la sabiduría de los antiguos maestros a una forma de vida saludable.
Adriana siente una especial pasión por la anatomía, y su estilo de yoga es físico solo en una primera impresión. Para ella, el cuerpo es una puerta hacia la escucha, la aceptación y el respeto hacia una misma y hacia los demás. Ha completado más de 1000 horas de formación y cuenta con la certificación RYT 500, aunque sigue estudiando. Como ella misma dice, el yoga no es como la escuela: es un viaje con un inicio, pero sin final.