
Conocido cariñosamente como Albi, aporta a la comunidad de Floripa una energía relajada, cercana y muy fácil de conectar. Como sobrino del chef, ha crecido muy unido a la cocina, pasando los veranos trabajando con dedicación, aprendiendo el oficio y observando esos pequeños detalles que convierten cada plato en algo especial. Esa relación temprana con el entorno culinario ha marcado su forma de estar y de implicarse en todo lo que hace.
Su paso por Floripa no se entiende solo desde el trabajo: también forma parte del ritmo vibrante de la isla. Cuando no está en la cocina, disfruta de las fiestas animadas y aprovecha su tiempo libre para practicar kitesurf. Su presencia transmite precisamente eso, la esencia desenfadada del lugar: una actitud práctica, curiosa y totalmente entregada a la experiencia, tanto entre bastidores como al aire libre.