
Courtney Griffin es profesora de yoga Hatha ERYT 200 y su vínculo con esta disciplina comenzó en la adolescencia. Lo que en un principio fue una búsqueda de fuerza y flexibilidad fue transformándose, con el tiempo, en una profunda valoración de sus beneficios mentales y meditativos. El yoga se convirtió así en una fuente estable de equilibrio, un espacio para dejar atrás las exigencias de los desplazamientos y la vida urbana y volver a un estado mental más sereno.
En sus clases, Courtney propone un entorno seguro y dinámico en el que cada alumno puede unir movimiento y respiración, y encontrar sus propios momentos de quietud. Su forma de enseñar es cálida y alentadora, con especial atención a que cada persona termine la práctica renovada, enraizada y conectada con mente, cuerpo y espíritu. Reconocida por su paciencia y su acompañamiento cercano, resulta especialmente acogedora para quienes se inician en el yoga, y sus clases de Hatha Joy Yoga son disfrutadas por alumnos de todas las edades.