
A mediados de los años noventa, mientras vivía en México, Don David Wiley tuvo una aparición que más tarde fue reconocida por ancianos nahuas y huicholes como el Espíritu del Fuego. Le pidieron que se convirtiera en chamán, aunque él no lo buscaba ni sabía entonces qué significaba realmente ese camino. Aceptó ante la evidencia asombrosa e indiscutible del milagro que tenía delante.
Con el tiempo, David comprendió que había recibido una combinación poco común de cualidades y habilidades que el Abuelo Fuego necesitaba para una tarea importante: llegar a las personas del mundo moderno y ayudarles a vivir más en sintonía con el Espíritu y con el mundo natural, a través de la conciencia, la conexión y la implicación.
Esta comprensión estaba profundamente arraigada en las enseñanzas de los ancianos y en tradiciones transmitidas de generación en generación. Fue el inicio del largo aprendizaje de David Wiley y de su posterior iniciación en dos tradiciones indígenas vivas de México: la nahua y la huichol. Más tarde se convirtió en maestro de estas tradiciones y de su medicina para quienes eran llamados.
Desde entonces, ha acogido y bautizado a recién nacidos, ha guiado a jóvenes en su paso a la edad adulta, ha aconsejado y sanado a personas vivas, y ha sepultado a los muertos mientras ayudaba a acompañar sus almas hasta su destino final.
Asimismo, colaboró en la creación de la Sacred Fire Foundation, que concede ayudas a grupos indígenas de todo el mundo para apoyar la preservación de su valiosa sabiduría, y de Sacred Fire, una comunidad internacional dedicada a reconectar a las personas con el corazón, entre sí y con el mundo a través del Espíritu del Fuego y del cuidado del fuego.