
Con una sólida trayectoria en la danza profesional, Francesca Forde empezó a practicar yoga en 2011, compaginándolo con su carrera escénica. En 2014, cuando los problemas de salud pusieron fin a su etapa como bailarina, el yoga se convirtió en un apoyo esencial: una vía de sanación física y mental, y también una forma de mantener el movimiento presente en su vida.
Con el tiempo, esa conexión se hizo cada vez más profunda hasta llevarla a formarse como profesora de yoga. Sus clases reflejan su experiencia en la danza y combinan movimiento fluido, fuerza y autoindagación, invitando a cada alumno a explorar una relación más armónica entre cuerpo y mente.
Sigue ampliando sus conocimientos en anatomía, mindfulness, filosofía del yoga y prácticas terapéuticas. Comprometida con la accesibilidad y la inclusión, Francesca crea espacios seguros y acogedores donde personas de todo tipo puedan moverse, respirar y explorar sin juicio.