

La práctica de yoga de Harry comenzó durante la pandemia de COVID-19. Lo que al principio fue una forma de mantener el equilibrio se fue convirtiendo, poco a poco, en una parte esencial de su vida.
Se formó y creció en Om Factory Hoi An, antecedente de Om Đây Yoga. Tras completar su formación Vinyasa de 200 horas, empezó a impartir clases en el estudio y siguió desarrollando un estilo propio, en el que combina fuerza, suavidad y quietud interior.
En sus clases, Harry entrelaza secuencias de movimiento pensadas para fortalecer y mejorar la flexibilidad, ayudando a los alumnos a construir una base estable y equilibrada. Enseña con gran atención al detalle e invita a escuchar con profundidad y a volver la conciencia al cuerpo.
Además de sus dinámicas clases de Power y Vinyasa, los alumnos disfrutan especialmente de sus sesiones de Yin Yoga, donde su voz suave y su presencia serena ayudan a aflojar tensiones, soltar y descubrir una auténtica calma interior.
Haber vivido en varios países y conocido distintas culturas le ha dado a Harry una mirada abierta y arraigada sobre el yoga. Para él, no es solo una práctica física, sino también un camino de regreso a casa: aprender a vivir con más sencillez, más profundidad y mayor atención cada día.