
Teolinda tiene 55 años y vive en Pucallpa. Creció en Río Pisqui Obispo Irazola, una comunidad cercana a Contamana, a orillas del río Ucayali. Desde hace más de 15 años se ha entregado por completo a las dietas con plantas maestras, a la sanación con Ayahuasca y a las frecuencias curativas de los icaros. Su compromiso con este camino es firme e inquebrantable, y mantiene una profunda fe en el poder de la medicina de las plantas para acompañar los procesos de sanación.
Su primer contacto con la medicina tradicional llegó a través de su abuelo, curandero. De niña lo observaba preparar Ayahuasca, recoger plantas en el bosque y atender a las personas enfermas. En algunas ocasiones, se sentaba en ceremonia para escuchar sus icaros. A los 26 años viajó a Iquitos para vender sus artesanías. Allí, con el fin de sanar una dolencia concreta, acudió a una tribu local y realizó una dieta de un año para su propia recuperación. Al regresar a Pucallpa, decidió profundizar en el conocimiento de la sanación tradicional con plantas y continuó haciendo dieta durante muchos años para seguir aprendiendo.
Desarrolló una relación especial con la Kamalonga, tanto por parte de su abuelo como de su padre, que también fueron curanderos. Antes de conocer a un curandero chileno, ya llevaba diez años de formación. Más tarde, él la invitó a Iquitos para ofrecer ceremonias en centros de retiro para occidentales. También aprendió arte tradicional de su madre. Desde los 12 años comenzó a practicarlo y, con el tiempo, aprendió cerámica tradicional.
El mensaje de Teolinda para el mundo es sencillo y poderoso: aunque en este mundo existen muchas enfermedades, siente plena confianza en poder abordarlas a través de la medicina de las plantas. Confía por completo en la capacidad sanadora de las plantas y en la medicina tradicional shipibo para todo tipo de dolencias. Cree que sanar es una responsabilidad personal y que debemos entrar en nuestro propio proceso de sanación, co-creando estas experiencias curativas junto con las plantas y con toda la humanidad.