
Practicante de masaje ayurvédico y profesora de yoga, Mathilde Rondet aporta una forma de cuidar profundamente humana, basada en la presencia y la atención.
La luz de la casa
La amabilidad, la capacidad de adaptación y el respeto por la singularidad de cada persona están en el centro de su forma de trabajar.
Yoga
Desde hace seis años, Mathilde imparte yoga Sivananda, compartiendo una práctica a la vez clásica y dinámica. Sus clases se construyen a partir de la respiración consciente, el movimiento fluido y una sensibilidad muy fina hacia el cuerpo. También incorpora yoga facial y un toque estético, prolongando de manera natural su primera trayectoria en el ámbito de los cuidados de belleza.
Continúa su formación en la School of Green and Love y también se ha iniciado en la terapia sonora y la conciencia del sonido, lo que enriquece aún más su capacidad para guiar a los huéspedes hacia una relajación profunda y una resonancia interior.
Masajes
"Porque cada persona es única, el masaje es un viaje, una historia, una meditación"
Mathilde se ha formado en distintas técnicas de masaje, entre ellas Abhyanga, Shiromukhābhyanga, Udvartana y Shilābhyanga, además de Shirodhara con Marianne Durand. En la escuela Mains du Monde de Montpellier también amplió sus conocimientos en masaje de espalda y masaje de los siete chakras.
Definida por uno de los huéspedes más fieles como “la luz de la casa”, Mathilde irradia alegría y se entrega por completo en todo lo que hace. Ofrece una presencia cálida, una intención clara y una energía de amor incondicional, sin dejar de ser discreta, atenta y vital. Su manera luminosa y auténtica de estar crea experiencias de yoga y cuidado que llegan tanto al cuerpo como al alma.