
Profesora de yoga, Italia
Sabrina Schench completó su formación de 200 horas como profesora de yoga en septiembre y la describe como una experiencia inolvidable, de esas que repetiría una y otra vez. En sus palabras se percibe una profunda gratitud por todo el recorrido vivido, desde la calidad del equipo docente hasta la energía de las clases y el ambiente de aprendizaje que acompañó cada etapa del proceso.
Su vínculo con el yoga nace de una pasión sincera y de un gran respeto por la formación, lo que aporta a su mirada una calidez muy auténtica. La vivencia de Sabrina refleja ese tipo de entorno cercano e inspirador que convierte un curso de profesor en un verdadero impulso de transformación, con espacio para crecer, conectar y consolidar una base más sólida en la práctica del yoga.