
Con una formación de máster en Haridwar, este profesor aporta a cada clase una combinación muy equilibrada de precisión, fuerza y enfoque espiritual. Su propuesta integra Ashtanga, alineación y pranayama, dando lugar a una práctica sólida, consciente y bien estructurada, pensada para acompañar tanto la disciplina como la atención interior.
En sus sesiones, el movimiento no se entiende como una sucesión rápida de posturas, sino como una oportunidad para afinar la técnica, estabilizar el cuerpo y profundizar en la respiración. La guía es cuidadosa y detallada, lo que permite a cada alumno trabajar con mayor control, claridad y confianza sobre la esterilla. Al mismo tiempo, se cultiva un estado más centrado y presente, ideal para quienes buscan un estilo de yoga riguroso, pero también enriquecedor a nivel personal y espiritual.